En los últimos 4 años hemos asistido a un debate sociopolítico a veces muy agrio y muy atrincherado o fijado a unas posturas más que inamovibles que "han abordado esta realidad -la RELIGIÓN en la escuela- con tan poco acierto com nula objetividad".
Independientemente de que estemos o no de acuerdo en que deba o no estar en la escuela esta materia -tan digna como cualquier otra, dicho sea de paso- hay cuestiones de las que no se habla o no lo suficiente, no lo que se debiera, para poder entender REALMENTE lo que esta asignatura es.
A modo de síntesis he de afirmar que "ni la asignatura de RELIGIÓN es catequesis (no tiene por objeto la profundización ni grado de vivencia de la fe, de la confesión que sea que sí sería objeto de la catequesis, no de la RELIGIÓN), ni es adoctrinamiento -como algunos quieren seguir afirmando contra toda evidencia-, ni es instrumento de poder de nadie ni para nadie,...".
La asignatura de RELIGIÓN en la escuela es fruto de un derecho (contemplado en el Art. 27.3 de la Constitución Española) que asiste a "todas las familias que deseen ofrecer a sus hijos una formación de acuerdo con sus propios principios y creencias"; es una opción LIBRE y, por lo tanto, no obliga en modo alguno a quien no quiera esta materia para sus hijos.
La asignatura de RELIGIÓN, por otra parte, participa de hecho de los objetivos, actuaciones transversales, metodología de trabajo y evaluación propias de cualquier otra materia curricular con quienes se complementa y que se halla claramente descrito en el Proyecto Educativo de cada Centro. Promueve la FORMACIÓN INTEGRAL de la persona al aportarle elementos de reflexión y análisis desde perspectivas no materiales y que atiende precisamente una dimensión tan humana ineludible como es la espiritualidad; no somos sólo materia, hay en el ser humano una sed de trascendencia que no es de ayer mismo sino que arranca ya desde los albores de la humanidad y que es cada vez más patente a medida que la humanidad avanza en el desarrollo de su intelgencia y conocimiento de sí mismo y de su entorno.
Esta asignatura aporta, además, al alumnado elementos de juicio más que CONSTRUCTIVOS de cara a la transformación de la sociedad no desde fuera sino desde uno mismo. La promoción de valores tales como la solidaridad, tolerancia, compañerismo, reconciliación, lucha por la justicia, respeto al Medio Ambiente, igualdad-fraternidad, gratuidad, honestidad, respeto a la dignidad de toda persona,... son simples consecuencias del analísis propuesto por esta asignatura; como lo es también poner en tela de juicio el "modus funcionandi" de nuestra sociedad a la luz de los valores que se desprenden de la fe, pongamos por caso, cristiana. (Queda en manos de cada alumno o alumna el modo, intensidad, fuerza o amplitud que quiera luego poner en esa praxis si quiere llevarla a efecto... pero esto ya va más allá de lo que esta asignatura en sí pretende).
Las sociedades humanas son cada vez menos monocolores, la interculturalidad es una realidad ya en cualquier espacio geográfico y en esa pluralidad -que es más saludable que problemática- se hace cada vez más necesaria un constante DIÁLOGO entre unas culturas y otras (la religión forma parte ineludible de ese tesoro cultural que aportan los diferentes pueblos). La RELIGIÓN en la escuela es un excelente instrumento para ofrecer ese diálogo interreligioso en igualdad de condiciones y con los mismos principios metodológicos que emplean las demás materias para contribuir al desarrollo armónico de la formación integral del alumnado. Este diálogo puyede ser -y lo es ya allá donde se está produciendo- un excelente medio para desarrollar la tolerancia, el diálogo abierto, constructivo y mutuamente enriquecedor a pesar de las diferencias y sin necesidad de que nadie tenga que abandonar su fe para entenderse con quienes profesen otra fe diferente.
Este mismno DIÁLOGO se establece también con la cultura. Es necesario que exista un constante diálogo FE-CULTURA en igualdad de condiciones y sin desequilibrios. Es una falacia y una clara muestra de desequilibrio social alcanzar un fuerte desarrollo en el saber científico -siempre bueno y necesario- pero condenando el conocimiento del hecho religioso a niveles infantiles sin posibilidad alguna de contrastarlo, enriquecerlo y desarrollarlo merced a su constante confrontación con el saber científico. Fe y ciencia no son antagonistas sino más bien COMPLEMENTARIAS.
Entender así la RELIGIÓN en la escuela es posible porque ya es una realidad, lo está siendo, gracias a sus agentes principales: el profesorado de Religión, hombres y mujeres que a lo largo de toda nuestra geografía imparten esta materia con criterios de objetividad, análisis serio y razonado de la realidad y métodos de evaluación idóneos y acordes con los principios pedagógico-académicos de sus respectivos centros docentes. Pero es un triste lastre el trato que esta materia está recibiendo en estos últimos años por parte de nuestros gobernantes y cierta clase política a quienes sólo les interesa mencionarla para su provecho electoralista o como excusa para generar confrontación y notoriedad en el espectro sociopolítico español,... dejando tristemente en evidencia un clarísimo DESCONOCIMIENTO de lo que realmente es y debe seguir siendo esta materia.
Saludos cordiales.
lunes, 3 de noviembre de 2008
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